Por camino desconocidoAlgún tiempo atrás me di el lujo de comprar un navegador portátil para auto, o GPS. Algunos de ustedes conocen a mi GPS.
Le puse por nombre Juanita. Juanita me ha guiado en varias aventuras. Me ha enseñado atajos y caminos que yo desconocía, pero siempre me ha llevado a mi destino deseado - bueno, casi
siempre.
Juanita a veces se equivoca. Varios de los jóvenes recordarán la ocasión en la que regresábamos de un concierto, y Juanita constantemente me llevaba por caminos de terracería que terminaban en portones cerrados con llave. Por fin tuvimos que ignorar a Juanita y tomar la carretera principal.
Es una experiencia extraña dirigirse a un lugar guiado solamente por una voz electrónica y unos mapas digitales, sin saber qué habrá a la vuelta de la esquina. Sin embargo, debido al sistema
de satélites que usan los navegadores, las probabilidades de llegar al destino deseado son muy altas.
La experiencia de vivir guiados por una voz espiritual y un mapa que se llama la Biblia también puede parecer extraña para muchas personas. Sin embargo, debido al conocimiento absoluto y
perfecto de nuestro Guía, las probabilidades de llegar al destino deseado son perfectas.
Al entrar a un año nuevo, entramos a un camino desconocido. No hemos pasado por aquí antes. Ninguno de nosotros ha transitado el 2012.
¿Cómo podemos llegar a un buen destino?
Hoy leeremos la historia de un grupo de personas que transitaron por un camino desconocido. Lo que ellos hicieron para llegar a un buen destino también lo debemos hacer nosotros.
Abramos la Biblia en Josué capítulo 3. Dios había librado a su pueblo de la esclavitud en Egipto y lo había llevado, bajo el liderazgo de Moisés, hacia la tierra prometida. Sin embargo,
debido a su incredulidad, el pueblo no pudo entrar a la tierra en su primer intento. Tuvieron que caminar en el desierto durante 40 años debido a su falta de fe.
Por fin había llegado el momento de entrar a la tierra. Josué había sido el ayudante de Moisés, y Dios ahora lo había hecho líder del pueblo. Encontramos a Josué y todo el pueblo acampados
en un lugar llamado Sitín, esperando el momento de cruzar el río Jordán y entrar a conquistar la tierra. Pero había un problema: el Jordán se desbordaba, y no había puentes para cruzarlo.
Leamos ahora los versos 1 al 4 para ver qué sucede.
3:1 Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.
3:2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,3:3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que
la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella, 3:4 a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.
El pueblo se mueve de donde se encuentra en Sitín y camina hasta llegar a la orilla del río. Sería el viaje de casi un día. Llegados allí, podían ver la tierra prometida al otro lado del
río. Pero ¿cómo cruzar? Dios no les dice cómo lo van a cruzar.
El no les explica cómo sucederá. Más bien, les dice que El irá delante de ellos.
Los líderes del pueblo caminaron entre todas las carpas, diciéndole a la gente que marchara detrás del arca del pacto. Para el pueblo de Israel, el arca del pacto era el trono de
Dios. Representaba su presencia con ellos. Al seguir el arca del pacto, sabrían por dónde ir, pues entrarían ahora a lugares desconocidos. Estoy seguro que había mucha gente del pueblo que
pensaba dentro de sí: "Está bien, seguiremos el arca – pero ¿cómo vamos a cruzar el río?"
Esa información no les fue dada. Nosotros estamos en la misma situación. No sabemos qué sucederá en el futuro. Enfrentamos barreras y dificultades en el camino, y Jesús nos dice:
"Sígueme".
Quizás pensemos: "Eso está bien, pero ¿cómo puedo enfrentar este problema?" Dios no nos dará todas las respuestas.
Sólo nos dice que El irá delante de nosotros.
Nosotros no tenemos ningún objeto, como el arca del pacto, que represente la presencia de Dios, pero sabemos que El va delante de nosotros. El no nos explica todo lo que sucederá, pero nos
dice que podemos enfrentar el futuro con seguridad cuando sabemos que El va delante de nosotros.
Entramos a un camino desconocido, pero sabemos que Dios va delante de nosotros. Por eso, podemos vivir confiadamente. No tenemos que saber qué va a suceder; podemos lanzarnos a la
aventura de vivir en Cristo, sabiendo que Dios va delante.
Leamos ahora los versículos 5 al 13 para ver qué sucede:
3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.
3:6 Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
3:7 Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
3:8 Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán.
3:9 Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.
3:10 Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
3:11 He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán.
3:12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel,uno de cada tribu.
3:13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.
Josué mandó al pueblo que se preparara para ver las grandes obras del Señor. ¿Cómo se tuvieron que preparar? La primera forma fue mediante la purificación. Esto representaba bañarse,lavarse la ropa y abstenerse de las relaciones sexuales.
Las acciones físicas de quitarse la suciedad del cuerpo y la ropa, y de abstenerse de tener relaciones, simbolizaban la purificación espiritual. El pueblo que vería las obras maravillosas del Señor tenía que ser un pueblo puro y santo. Un pueblo contaminado e impuro no podría presenciar las obras maravillosas de un Dios santo y puro.
Había otra preparación también. Se trataba de un paso de fe. Dios les dijo por medio de Josué que avanzaran hasta la orilla del río, y luego que los sacerdotes - que iban al frente de la
fila - pusieran el pie en el agua. ¿Te das cuenta? Las aguas sólo se detendrían cuando los sacerdotes tomaran el paso de fe y pusieran el pie en el agua.
Dios no les dijo cómo haría que las aguas se detuvieran. No les explicó exactamente lo que iba a suceder. Sólo les dijo que pusieran los pies en el agua. Sólo así podrían ver las maravillas del Señor.
Te pregunto: ¿quieres ver que el Señor haga cosas maravillosas en tu vida y en tu Iglesia? ¿Quieres ver que haga cosas maravillosas en tu familia? El no te dirá lo que va a hacer. No
te hagas falsas ilusiones, pensando saber exactamente lo que hará el Señor. Lo que El te pide es que te prepares para ver su obrar.
¿Cómo nos preparamos? Primeramente, nos preparamos mediante la consagración. Dios no mostrará su poder a un pueblo impuro y contaminado por el pecado. Todos los grandes movimientos del
Espíritu Santo a través de la historia de la Iglesia han empezado con el arrepentimiento y la confesión de pecados.
Mientras tú y yo no queramos enfrentar el pecado, confesarlo y abandonarlo, tenemos pocas esperanzas de ver que el Señor se mueva poderosamente entre nosotros. Seguiremos viviendo en la
mediocridad hasta que tomemos el pecado en serio y busquemos al Señor rostro en tierra para pedir su perdón, humillados y arrepentidos.
Luego, estaremos preparados para tomar el paso de fe. Dios hace cosas grandes en su pueblo cuando nos purificamos y caminamos en fe. Yo sé que el Señor puede hacer cosas grandes entre nosotros también. La pregunta es: ¿Nos prepararemos para ver lo que El hará? ¿O seguiremos en el mismo camino de siempre?
Veamos lo que sucedió con el pueblo que estaba frente al Jordán.
Leamos los versos 14 al 17:
3:14 Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, 3:15 cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la
siega), 3:16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un
montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó
en dirección de Jericó.
3:17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.
El río Jordán se encontraba desbordándose por las lluvias. Sin embargo, las aguas se detuvieron.
¿Cómo sucedió?
¡El Dios viviente mostró su poder! Josué les había dicho en el verso 10: "Ahora sabrán que el Dios viviente está en medio de ustedes".
Había muchos dioses, como los hay hoy en día. Pero sólo uno es el Dios viviente. No puede ser representado por ninguna imagen; El creó los cielos y la tierra. El demuestra su poder en la vida de su pueblo. El iba delante del pueblo, y se detuvo en medio del río hasta que todos pudieran cruzar. El arca del pacto lo demostraba. El hizo lo que el pueblo no podía; les mostró su poder.
Cuando Dios se mueve, El hace cosas humanamente imposibles. Dios no simplemente nos quiere inspirar a hacer cosas más grandes.
Algunas personas ven a Dios así: Dios me inspira a hacer cosas mejores. Es bueno ser inspirados, pero cuando Dios se mueve, es mucho más que una inspiración. Es un milagro.
Dios desea hacer entre nosotros lo que nosotros no podemos hacer. El puede hacerlo. Tiene el poder. Tiene planes y propósitos para nosotros. Es el mismo Dios hoy, y no ha dejado de actuar.
¿Esperamos ver las grandes obras del Señor en el año 2012?
¿Estamos dispuestos a prepararnos para ver lo que El hará?
Pastor Tony Hancock
Enviado por Nilda Alfonso de Ortiz
Las conexiones en Cristo
Hay ciertas partes de la Biblia que no parecen tener mucho para
enseñarnos. Entendemos que Dios los tuvo que haber incluido en
su Palabra por algún motivo, pero... honestamente, no sabemos
por qué. Por ejemplo, las genealogías - listas de antepasados -
pueden parecer algo innecesarias.
Después de algunas semanas de ausencia, volemos a nuestra serie
de estudios en el libro de Romanos. ¡Ya casi terminamos! La
sección a la que llegamos hoy es otra de esas partes de la
Biblia que no parecen tener mucho que ver con nosotros. Es una
lista de saludos del apóstol Pablo a una serie de personas que
nosotros no conocemos. Habrá sido muy bonito para ellos escuchar
su nombre cuando se leía la carta, pero ¿qué nos quiere decir
Dios a nosotros? ¿Qué mensaje habrá?
Yo estoy convencido de que Dios tiene algo que decirnos en cada
página de la Escritura. Nada se escribió por error; nada sobra.
Por lo tanto, vamos a considerar estos saludos para ver qué
lecciones podemos sacar de ellos para nuestra propia vida en
Cristo. Abramos la Biblia en Romanos 16, y leamos los versos 1
al 16.
16:1 Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es
diaconisa de la iglesia en Cencrea;
16:2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos,
y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de
vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
16:3 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo
Jesús,
16:4 que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy
gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.
16:5 Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a
Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para
Cristo.
16:6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre
vosotros.
16:7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis
compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados
entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en
Cristo.
16:8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.
16:9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a
Estaquis, amado mío.
16:10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la
casa de Aristóbulo.
16:11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa
de Narciso, los cuales están en el Señor.
16:12 Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el
Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado
mucho en el Señor.
16:13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía.
16:14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a
Hermes y a los hermanos que están con ellos.
16:15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a
Olimpas y a todos los santos que están con ellos.
16:16 Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan
todas las iglesias de Cristo.
El apóstol Pablo escribió este libro de la Biblia como una carta
a la iglesia en Roma. El no conocía Roma; sin embargo, sí
conocía a muchas personas en la iglesia de Roma. Los había
conocido en sus viajes. El les saluda al final de la carta
porque todavía tenía una conexión con ellos - una conexión en
Cristo.
Algunas de estas personas no habían visto a Pablo desde hace
años, pero él les saluda con afecto. Es más, estas personas -
aunque ahora se encontraban en otro lugar - se seguían
congregando. Sus conexiones en Cristo eran fuertes. Cuando
estamos conectados por fe a Jesucristo, El nos conecta con
nuestros hermanos también. Vamos a considerar tres aspectos de
esto en los saludos.
Para empezar, Cristo nos conecta con otros creyentes para que
nos ayudemos unos a otros. Esto lo aprendemos en los primeros
dos versículos. Febe es la portadora de la carta. Ella la llevó
para entregarla a la iglesia en Roma. Al parecer, tenía algún
asunto que arreglar en Roma, y Pablo aprovechó para mandar con
ella esta carta.
¿Qué más sabemos de ella? Sabemos que era de la ciudad de
Cencreas, muy cerca de Corinto, donde se encontraba Pablo cuando
escribió la carta a los romanos. Sabemos también que ella había
ayudado a muchas personas. No sabemos cómo; pero el hecho de que
ella viajara a Roma, la capital del imperio, sugiere que era una
persona de cierta posición y solvencia económica.
Ella, entonces, usó su influencia y sus bienes para ayudar y
beneficiar a los hermanos en Cristo, incluyendo entre ellos a
Pablo mismo. Pablo ahora les pide a los hermanos de Roma que
también ayuden a Febe en la misión que la llevaba a Roma, quizás
alguna situación legal que había que arreglar. Ellos no la
conocían, pero como hermana en Cristo, Pablo les pide que la
ayuden como si fuera parte de su propia congregación.
Cuando nosotros conocemos a Jesucristo, llegamos a formar parte
de la familia más grande del mundo - la familia de Dios. En
cualquier familia sana, los miembros de la familia se apoyan
unos a otros. Cristo nos conecta para que nos ayudemos unos a
otros.
Muchas personas llegan a la iglesia buscando ayuda. Su instinto
es correcto. La iglesia debe ser un lugar donde la gente puede
encontrar ayuda. Pero la clave es que tú y yo nos dejemos de
preguntar cómo la iglesia nos puede ayudar, y empecemos a buscar
formas en que Dios nos está llamando a ayudar a otros. ¿A quién
le puedes extender la mano esta semana?
Consideremos ahora otro saludo. Esta vez, se trata de una pareja
- Priscila y Aquila. Ellos fueron compañeros de trabajo de
Pablo. Se conocieron cuando Priscila y Aquila se habían tenido
que ausentar de Roma y se encontraron con Pablo. Ya que los tres
compartían una profesión - la de fabricar carpas - surgió un
lazo inmediato. Sin embargo, el lazo más fuerte fue el lazo de
unión en Jesucristo.
De Priscila y Aquila aprendemos que Cristo nos conecta para que
ministremos unidos. En alguna ocasión, le habían salvado la vida
a Pablo. También le habían apoyado en el ministerio. Por
ejemplo, ellos fueron los que le enseñaron a un predicador joven
llamado Apolos algunos puntos cardinales de la fe.
Ahora, Priscila y Aquila tenían una iglesia que se reunía en su
casa. De hecho, durante todo el primer siglo de la existencia de
la iglesia, no había edificios llamados "iglesias". Todas las
iglesias se reunían en casas. Cuando decimos que Pablo escribió
a la iglesia en Roma, no debemos de imaginar que su carta llegó
a una dirección donde se encontraba un impresionante edificio.
Más bien, la iglesia consistía en todos los creyentes en Cristo
que se encontraban en Roma. Sin embargo, ellos se reunían en
diferentes casas. Había diferentes congregaciones, pero una
iglesia. ¿Por qué es importante este punto? No porque sea malo
tener un edificio. Al contrario, es una bendición. Pero lo que
nos enseña es que el crecimiento de la iglesia no depende del
tamaño de su edificio. Los primeros creyentes no tenían
edificio, pero la iglesia crecía rápidamente. La clave para que
la iglesia crezca es espiritual.
Hemos dicho que Priscila y Aquila eran compañeros de trabajo de
Pablo, pero ellos no eran pastores o evangelistas. Ellos no
tenían ninguna posición de tiempo completo, ninguna posición
profesional en la iglesia. Eran personas con un trabajo secular,
pero que habían llegado a conocer mucho de la Palabra y la
enseñaban. También usaban sus bienes, como su casa, para
bendición de la iglesia.
Hoy en día existe una horrible frase que todos debemos sacar de
nuestro vocabulario. Es la frase: "Eso es trabajo del pastor".
¿Alguna vez lo has pensado? Evangelizar - eso es trabajo del
pastor. Visitar a los hermanos - eso es trabajo del pastor.
Enseñar - eso es trabajo del pastor.
A Priscila y Aquila nunca se les nombra pastores, evangelistas o
algún otro título dentro de la iglesia. Sin embargo, ellos
enseñaron; ellos apoyaron a Pablo; ellos usaron todo lo que
tenían para que creciera el reino de Dios. ¡Cómo necesitamos más
personas como Priscila y Aquila! ¿Cómo puedes usar lo que tú
tienes para que crezca el reino de Dios?
Cristo nos conecta para que ministremos unidos. El ministerio no
es algo que yo hago, como pastor, mientras la iglesia me observa
con aplausos y críticas. El ministerio es algo que Dios nos
llama a hacer juntos. El ministerio no es para ciertas personas
profesionales y preparadas, aunque los líderes tienen su lugar
en la congregación. El ministerio es algo que Dios nos llama a
hacer juntos.
Si enseñas una clase de niños, eres ministro. Si evangelizas,
eres ministro. Si ayudas a los necesitados, eres ministro.
Cristo nos ha unido en una familia para que ministremos unidos,
como lo hicieron Pablo, Priscila y Aquila.
Si continuamos leyendo el pasaje, descubrimos una serie de
personajes. De algunos de ellos sabemos poco, de otros nada. Lo
que llama la atención es el número de personas que Pablo
conocía, y cómo él se acuerda de ellos. Al final, les dice:
"Salúdense unos a otros con un beso santo".
Esto nos enseña la tercera lección, que Cristo nos conecta para
vivir en hermandad. Nuestra comunión en Cristo es algo que debe
durar, y que se debe expresar con cariño apropiado. La iglesia
debe ser un lugar de calor humano, de confraternidad y
camaradería. No debe ser un lugar frío y cerrado.
Me entristece ver cuántas personas se alejan de la iglesia por
razones frívolas. Se olvidan de que la iglesia es una familia.
Hay pocas razones para alejarse de la familia. Quizás podríamos
pensar en algún caso de abuso fuerte como razón para dejar la
familia. Puede ser que se presenten situaciones similares en la
iglesia también que sean razón suficiente para alejarse. No digo
que uno nunca debe cambiar de iglesia.
Pero ¡qué triste es cuando no tomamos en serio nuestro
compromiso con nuestros hermanos! ¡Qué triste es cuando nos
alejamos de ellos por razones insignificantes, en lugar de
proteger y cuidar esa comunión tan preciosa que tenemos en
Cristo! Si el enemigo logra dividirnos, pronto nos tendrá
derrotados.
Cristo nos une para vivir en hermandad. Aunque nos vayamos a
otros lugares, esa hermandad no se acaba. Seguimos siendo
hermanos en Cristo. Quiero preguntarte: ¿qué te está llamando
Dios a hacer para preservar esa unión? ¿Cómo puedes expresar tu
cariño hacia tus hermanos esta semana? Cristo nos ha unido. Dios
inspiró a Pablo para que incluyera esta lista de saludos en su
carta, para que nosotros aprendiéramos el valor de las
conexiones en Cristo. Ahora sólo nos queda vivir lo que hemos
aprendido.
enviado por Nilda Alfonso

Reflexion de Tommy Tenney – Un guerrero sorprendente
Del congreso “Hechos 29″ tomamos esta plenaria de Tommy Tenney.
1 Timoteo 4:12
Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
No dejes que otras personas utilicen tu juventud como una excusa. Fíjate en la música popular, piensa en la edad de esos músicos, son jóvenes y cuando se vuelven exitosos, el mundo los mira. Dicen que les va bien, porque son jóvenes, pero cuando están en la iglesia, dicen que no pueden por su juventud. Pero eso será quitado hoy de tu vida para que seas exitoso en tu familia, grupo, colegio o universidad; porque si alguien más ya lo hizo, tú también lo puedes hacer. Las armas de nuestra guerra son espirituales, pero pueden derribar murallas.
Te voy a contar la historia de una jovencita que nunca disparó un arma, o tiró una lanza, nunca supe si se montó en algún caballo, pero era una conquistadora. Peleó una batalla, sus victorias no empezaron cuando tenía 40 años. Aunque no estamos seguros de la edad de Ester cuando fue llevada al palacio del rey, muchos piensan que tenía unos 17 ó 18 años.
Satanás no le pone importancia a la fuerza de los jóvenes, y quiere que tú creas que eres débil, pero hoy te digo que eres victorioso y fuerte. Tú solamente tienes que predicar, no necesitas un dominio total de la lengua, sólo párate y habla, no te intimides por el hecho que alguien más lo hace mejor, Dios tiene un don para ti. Tal vez te puedas sentir como el guerrero inesperado, poco común; pero piensa que el regalo más grande que se ha hecho en la tierra no le llegó a un apóstol, sino que a una virgen llamada María. El no escogió a alguien de 30 años, sino a una adolescente. Jesús le nació a una persona que era joven, el ángel le dijo: “Eso Santo que va a nacer de ti”. Y hoy te digo: “Algo santo nacerá de ti también”, tal vez una canción que impacte al mundo.
Estoy predicando a deportistas de élite mundial, a jóvenes que van a ser súper estrellas del fútbol, a jovencitas que van a guiar a miles de grupos de células, puede ser en música, avivamiento o películas, pero lo cierto es que eres un guerrero inesperado, un poco inusual en el Reino de Dios.
La vida no había sido fácil para Ester, perdió a su madre y a su padre. Algunos de ustedes han pasado por tiempos muy difíciles también, han enfrentado rechazos de su familia, pero ahora están aquí, en el palacio del Rey. No importa tanto lo que ya pasaste, no dejes que tu pasado influya en tu futuro; no dejes que el dolor de tu pasado te detenga. Si tú le agradas al Rey, no importa a quién no le caes bien; la única opinión que es importante, es la de El.
Durante esta etapa, ni siquiera le llamaban Ester, sino Hadasa, porque ese era su nombre cuando era joven. Pero al entrar al palacio del rey, su destino cambió radicalmente. Cuando lees la Biblia, te das cuenta que a las personas se les conocía con un nombre, pero después de tener un encuentro con el Señor, les ponían otro.
Llegó el día que una pobre niña entró a las puertas de un palacio como una campesina, pero tuvo un encuentro con el rey y salió del palacio como reina; ella entró en pobreza y salió próspera.
Esther 2:7-8
Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey, y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres. Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres,
Quiero que notes que eran jóvenes. Ester fue escogida como reina; ella era judía, el rey no era de Israel, sino de Persia. Es como que una niña de Guatemala se convirtiera en la reina de Inglaterra; esto sería un milagro, porque para ser la reina de Inglaterra, tendrías que ser inglesa. Llevaron muchas niñas, pero ella fue la elegida. Después de que se convirtió en reina, se dio cuenta que realmente era una guerrera. Amán era un guerrero y había usado su espada en muchas batallas, él estaba determinado a matar a todos los judíos, y la única que estaba en la posición de salvarlos era Ester.
El rey vio su corazón, que había valentía, pureza; él no miraba su falta de experiencia, la edad o la fuerza. La unción no conoce tu edad; ella fue escogida por Dios, fue posicionada en un lugar de poder y prestigio.
Jesús está buscando a aquellos que son fuertes en carácter, en pureza, y si logra ver lo que hay dentro de ti, entonces El te escogerá, y te pondrá en un lugar de prestigio e integridad. ¿Te puedes resistir a ser bendecido? ¿Pasarás la prueba del éxito? La Biblia dice que ella era una mujer hermosa, pero no utilizó su belleza para cosas malas. No malgastes tus virtudes en cosas que no son agradables a Dios. El coraje no es la ausencia total del temor. La valentía es la que te da fuerza para poder seguir. Lo único que va a salvar al pueblo es que yo vaya delante de la presencia del Rey. En ese tiempo, si iba sin ninguna explicación, era motivo para que la mataran, Ester arriesgó su vida.
Tú has venido al Reino para este tiempo, es tu tiempo. Tú darás el avivamiento en tu colegio, en las artes y los medios, la música, no dejes que nadie utilice tus fuerzas. Cuando Ester entró a ver al rey, lo hizo para convencerlo de que salvara a su pueblo.
Ester entra para ver al rey, y la Biblia dice que él la vio y la amó. Le preguntó qué era lo que quería. Ella lo invitó al banquete, junto con Amán, el rey no se opuso. Al momento del banquete, llegó su enemigo, pero Ester no se sintió intimidada por él. La presencia de problemas en tu vida, no debe afectar la presencia del Rey. Trae tu problema delante de El.
No es fortaleza de mente, ni física, es una relación con el Rey, porque si tú tienes una relación con El, no habrá nada que te haga daño. No es con fuerza, ni con poder, es con su Santo Espíritu.
No tienes que dejar que ningún enemigo afecte tu relación con tu Rey, aun cuando esté sentado en tu misma mesa. Ester era una guerrera, sabía cómo entrar a la presencia del rey. El Señor está buscando jóvenes dispuestos a traer avivamiento a su nación, a toda su generación, porque saben levantarse con poder y no abandonarán su propósito.
¡Levántate y sé un guerrero!
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